Os comparto un extracto de mi libro Unete a la Playful Revolution donde explico por qué necesitamos llevar el humor al trabajo. Si quieres conectar con tu equipo y crear un buen ambiente, ya seas agile coach, scrum master o responsable de equipo, te será útil.
Nota: Este artículo forma parte de un experimento con IA, en concreto con la herramienta DinoBrain. Se publica íntegramente la versión inicial producida por la herramienta, y la iré editando personalmente, dejando claro cuál es el contenido añadido mediante el tag (BP).
Beneficios del humor y el juego en el trabajo
El humor es una actividad humana compartida. Ayuda a crear vínculos. Las personas que ríen juntas permanecen juntas. Las actividades positivas, divertidas y compartidas fomentan la amistad, y cuando la plantilla tiene amigos en el trabajo es más feliz y productiva.
El humor y el juego son los principios que guían todas las actividades que realizamos para desarrollar las habilidades de Design Thinking.
El uso del humor en el trabajo tiene varios beneficios. Sergio de la Calle, en su libro Lidera con sentido del humor, enumera algunos:
- Aumenta el impacto de la comunicación y el aprendizaje.
- Facilita las negociaciones y la gestión de conflictos.
- Fomenta la creatividad.
- Fomenta la honestidad y la autenticidad.
- Reduce el estrés y aumenta la resiliencia.
En los detalles de la creatividad, De la Calle describe cómo funciona. Si te ríes mientras resuelves un problema, tendrás más probabilidades de resolverlo.
Cómo funciona el humor
El humor activa la liberación de dopamina, la hormona de la recompensa que te hace seguir resolviendo el problema. La risa es un gran calmante del estrés, ya que reduce los niveles de cortisol y la ansiedad (Savage et al. 2017). También genera emociones positivas asociadas a una mayor concentración y pensamiento imaginativo. Con todo junto, tienes una poción creativa.
William Fry, profesor de la Universidad de Stanford y uno de los primeros investigadores del humor y la salud, considera que “la creatividad y el humor son idénticos; ambos implican reunir dos elementos que no tienen una conexión obvia, y crear una relación” (Fry, 2016). Ambos son clave a la hora de combinar cosas para generar nuevas ideas.
El humor puede ser tan complicado como poderoso. De la Calle sugiere utilizar el humor afiliativo si se quiere mejorar las relaciones. Como líder, un toque de humor autodespectivo puede ser útil de vez en cuando. Pero hay que evitar el humor agresivo, convertir a alguien en el blanco de una broma, porque destruye el buen clima.
Esa es la experiencia de José Ochoa. Recuerda un taller en el que un participante empezó a aportar comentarios graciosos desde el principio. El caso es que era bastante inteligente, y tan brillante en las bromas que incluso José se echó a reír un par de veces, a pesar de su buen juicio. El problema era que este participante se dirigía a sus compañeros y socavaba su confianza y su voluntad de contribuir.
José esperó hasta el siguiente descanso para tomar el control de la situación: “Mira, eres la persona más brillantemente divertida que he conocido, pero estás destruyendo el clima de la sesión, así que tengo que pedirte que dejes de hacerlo o que abandones la sesión”.
El participante decidió permanecer en la formación tratando de controlarse, y la sesión continuó normalmente.
El humor en la práctica
De la Calle advierte que el humor no es algo que se haga una vez al año en un evento de la empresa, sino una actitud que impregna el día a día: al explicar una tarea desagradable, al preparar una conversación difícil, al obtener una respuesta, al discrepar y también al dar un feedback positivo.
Como jefe de equipo, Ned ha tenido la oportunidad de poner en práctica el estilo de liderazgo que aprendió de los anteriores responsables con los que trabajó. Ahora se ve a sí mismo como un facilitador y gestiona proyectos de alto nivel relacionados con la transformación digital en el sector sanitario. Su deber es asegurarse de que su equipo tenga lo necesario para llevar a cabo su trabajo de forma ágil y que sea capaz de medir todos los resultados.
Ned intenta fomentar la autonomía y la creatividad de sus colaboradores preguntándoles qué piensan sobre un nuevo reto. No pregunta formalmente en una reunión con muchas personas porque eso es intimidante. Mantiene conversaciones individuales para recoger sus opiniones e ideas.
Para las personas juniors, esto es un poco chocante al principio. No les cabe en la cabeza decirle a su responsable lo que tiene que hacer. Luego incluye las sugerencias en el planteamiento general del reto: “Cada persona podía ver reflejada parte de sus ideas, por lo que se sentía parte de la toma de decisiones. Mi papel era entonces defender este enfoque ante la alta dirección”.
Hay que tener cierta confianza para seguir los pasos de Ned. Su objetivo es hacer que la gente se sienta libre a través del humor en lugar de la fuerza en el día a día: “Todos sabemos que el trabajo es serio, pero no hay que estar triste. Algunas personas responsables de equipo temen no ser tomadas en serio”.
Lo interesante es que el enfoque de Ned parece dar resultados. Es un proceso diario y lento, pero él sabe que es eficaz. Compartió el caso de un colaborador junior como ejemplo: “Era un poco brusco al principio, pero con dosis diarias de humor y libertad creativa, con el tiempo, fue entrando en la dinámica. Sé que funcionó porque cuando se fue -simplemente porque necesitaba el salto económico- me dijo: ‘He durado tanto en la empresa porque vosotros (el equipo) estabais aquí.’“.
Ned creó un clima de confianza y objetivos compartidos con su equipo para que sintieran que pertenecían a él. La decisión de irse nunca era fácil porque ibas a dejar a tus amistades y un espacio seguro y divertido para crecer.
Su historia pone de manifiesto lo influyente que puede ser la persona líder. La forma en que diriges hoy influye en la cultura laboral del mañana; estás dando un ejemplo. Estás plantando las semillas de una nueva cultura. Asegurémonos de que incluya creatividad, humor y diversión.
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